Creo profundamente que todos merecemos un espacio donde podamos mirar lo que sentimos con honestidad y construir nuevas formas de habitar la vida. Desde esa convicción, mi práctica se sostiene en una mirada psicoanalítica que reconoce la importancia de la palabra, la historia y aquello que cada persona guarda en su mundo interno. Acompaño desde la escucha, el análisis y el respeto por el ritmo singular de cada sujeto, integrando también herramientas cognitivas y actualizaciones clínicas que enriquecen mi práctica.
Mi experiencia se ha formado en escenarios hospitalarios, educativos y en clínica independiente, acompañando procesos emocionales, de adaptación al tratamiento y situaciones que afectan el aprendizaje y la vida cotidiana. Estos lugares me han enseñado que el bienestar se construye en distintos contextos y que una presencia profesional y humana puede abrir caminos tanto en la consulta, como en la escuela y en los momentos más sensibles de la salud.
Acompaño a infancias, juventudes, adultos y familias en temas como dificultades en la salud mental, manejo emocional y desarrollo personal, así como en los ciclos esenciales de la vida y en las relaciones familiares e interpersonales que atraviesan nuestra historia. Me inspira crear un espacio cálido, cercano y empático donde cada persona pueda encontrar un lugar seguro para explorar lo que siente, comprender lo que le ocurre y transformar aquello que le duele.
Sostengo la importancia de integrar la escucha profunda con recursos creativos como la escritura, el dibujo y el arte, permitiendo que aquello difícil de nombrar encuentre formas amables de expresarse. Mi compromiso es brindar un acompañamiento sensible, ético y profesional que acompañe a cada consultante en su propio proceso.
La atención psicológica se ofrece en modalidad presencial, virtual o híbrida, de acuerdo con las necesidades, posibilidades y momento vital de cada persona. El proceso terapéutico se adapta a tu realidad, cuidando siempre un espacio seguro, ético y confidencial, tanto en la consulta física como en la virtualidad.
La duración de las sesiones es aproximada de cuarenta (40) minutos a una (1) hora. La frecuencia se define según tu necesidad emocional y los objetivos del acompañamiento; en general se recomienda una sesión cada ocho días para sostener el trabajo terapéutico, pero puede ajustarse de forma conjunta cuando el proceso lo requiere.
Los horarios de atención están disponibles de lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 6:00 p.m., y los sábados, de 8:00 a.m. a 4:00 p.m., ofreciendo franjas amplias que facilitan el acceso al cuidado de tu bienestar emocional.